Acorralados – Sin sendas no es BTT

Acorralados – Sin sendas no es BTT

Practico el MTB desde hace unos 30 años, bueno, quizá algunos más, me hago viejuno y empieza a fallarme la memoria 👴.

Recuerdo cuando comencé a salir en BTT por la sierra. Solía rodar por donde me venía en gana, pistas, senderos, siempre disfrutando de la naturaleza y sobre todo respetándola (es algo que me inculcaron mis padres desde muy muy pequeño (creo que mi padre me llevaba a mí en una mochila y mi madre los pañales y el biberón en otra).

Siempre me crucé con senderistas, allá arriba en el Benicadell, en la Aitana, en el Menejador de la Font Roja (si ese parque natural ubicado en la provincia de Alicante en el que hoy en día como una rueda de la bici salga del asfalto eres sancionado inmediatamente, pero donde en su día llegué a comerme el bocata con mi bici junto a la caseta de vigilancia forestal conversando con el guarda).

Por aquellos años, cuando en el camino me encontraba con senderistas, siempre cruzábamos saludos cordiales, conversábamos, compartíamos información sobre puntos de interés cercanos e incluso en ocasiones te hacían sentir como un héroe ¡¡¡¡yeah!!! 😎 («¿hasta aquí arriba has llegado en bicicleta? ¡Madre mía!, ojalá pudiese hacer yo eso!», «ya me gustaría que mi hijo saliese en bici a la montaña en lugar de tanta discoteca» (lo que no sabían es que yo estaba medio de resaca 😂 ).

Jamás me vi en la tesitura de que ningún usuario de la montaña (senderista, caballista, otro ciclista o incluso cazadores) me llamase la atención, me recriminase nada (al estilo de “estos caminos son para andar no para ir en bici”) o me acusase de ser el mal encarnado de la flora, la fauna y el deterioro de los suelos.

Por circunstancias de la vida allá sobre el año 2.000 dejé de montar en bicicleta durante casi 9 años (ahí es nada).

Pasado ese tiempo volví con más ganas que nunca y me encontré con frases como “por ahí no podemos ir por sendas”, “por aquí no se puede ir en bici”, y como, en algunos lugares como el Parque Natural de la Font Roja, la prohibición de circular en bicicleta por sendas iba ganando fuerza y comenzábamos a temer al “guarda forestal” que tenía orden de aplicar lo establecido en el PORN de 2004 mediante el cual  las bicicletas quedaban defenestradas y solo podían circular por las carreteras de acceso al parque y por la vía verde de Alcoi a Ibi. Incluso nos tiraban de las pistas forestales aludiendo a “que por motivos de seguridad era incompatible con el paso de personas a pie, y con las actividades educativas que se desarrollen en los itinerarios del parque natural” en el artículo 71-i.

En resumen, a alguien se le ocurrió que éramos un peligro para los senderistas (actividades educativas en aquel momento ninguna, y a día de hoy pocas, excepto alguna ruta guiada promovida por los ayuntamientos) por compartir una vía de más de 3 metros de ancho (4 en algunos tramos).

La verdad es que se me quedó cara de tonto… pero lo que no esperaba lo que se nos iba a echar encima en unos añitos.

Desde entonces, poco a poco he visto como de manera exponencial (la curva parece la de contagios del coronavirus en nuestra etapa más negra) se ha ido acusando al colectivo de ciclistas montaña de todos los males de la tierra, llegándome a extrañar que en el Protocolo de Kyoto no se mencione nuestra erradicación junto a la reducción de emisión de gases como una de las medidas más importantes a tomar para salvaguardar la integridad de nuestro planeta.

Desde que retomé el ciclismo de montaña hasta hoy no he parado de oír afirmaciones a cada cual más absurda que la anterior que enumeraré a continuación:

 

«ESTOS CAMINOS NO SON PARA BICICLETA»

Primero comencé a oír, que “esos caminos no eran para bicicletas”.  Y tanto oiga, esas sendas en origen no eran para bicicletas ni para que usted se pasee en sus días libres disfrutando de la naturaleza.

Muchos de esos caminos los crearon nuestros mayores y antepasados mayormente para comunicar las diferentes poblaciones y lugares y por ellos pasaban con ganado, con mulas o andando por pura necesidad y no por diversión como lo hacemos usted y yo.

Obviamente ni lo hacían en bicicleta porque no tenían 😉 ni lo hacían por el puro placer de disfrutar de la naturaleza, oxigenarse, practicar deporte y evadirse como lo hacemos nosotros, lo hacían para trabajar y subsistir.

Ojo, que he llegado a oir “esto no es para bicicleta” en la misma vía verde de Alcoy-Ibi, a lo que estuve apuntó de responder «no señor, esto es para trenes», pero un domingo no es día para enfrascarse en discusiones absurdas sino para disfrutar del escaso tiempo libre que tenemos, sonreír y disfrutar de nuestras aficciones y amigos.

 

«EROSIONÁIS LOS CAMINOS»

Más tarde comencé a oír que los ciclistas erosionábamos los caminos.

Oigan señores/as, una senda es una senda por definición: “camino más estrecho que la vereda, abierto principalmente por el tránsito de peatones, ciclistas y el ganado”. Una senda es erosión pura mediante la que el sustrato se comprime y la vegetación desaparece y no tiene tiempo de volver a brotar por el paso continuado de personas, animales o bicicletas.

Luego me di cuenta de que cuando hablaban de erosión era en referencia a los grandes surcos y regueros que aparecen excavados a menudo en los caminos y de los que hoy en día se nos acusa con algunas fotografías colgadas en redes sociales e incluso en algún diario de esos que se limitan a publicar directamente lo que se les envía sin contrastar información ni investigar lo más mínimo.

Obviamente esos surcos en su inmensa mayoría aparecen en sendas y pistas forestales, que por su mera existencia, en determinados puntos producen una alteración en el drenaje natural, de forma especial cuando transcurren por laderas, e interceptan los cauces de agua.

Cuanto menos compactado esté el suelo, menos drenaje natural exista alrededor de la senda y mayor sea la pendiente mayor será el reguero que se forme.

En otras ocasiones he visto fotos con unas huellas de un balón de cubierta de 180 y unos tacos de 3 cm de profundidad que obviamente son de una moto de enduro pero ahí nos etiquetan como los culpables también.

Obviamente esos senderos y reguerones no son obra de las bicicletas, aunque cuando se ve algo así muchas veces se nos culpa directamente.

En otras resulta que pasó un trail (aprobado por el mismo ayuntamiento y la misma Consejería que nos prohíbe pasar en bici) en el que algunos corredores poco éticos  crearon  “atajos” o traviesas … y como no, también se nos achacó a nosotros.

Por supuesto que nosotros, como cualquier transeúnte de cualquier sendero o camino “contribuimos” con nuestra parte de erosión pero no es aceptable ni mucho menos que se nos culpe de cualquier deterioro que aparezca en los caminos como se está haciendo en muchas ocasiones (diríamos que de forma interesada para intentar presionar y que se nos acabe sacando de las sendas).

El paso de una rueda de bicicleta no produce mayor erosión que el de un par de suelas de bota de montaña. A menos que el ciclista vaya derrapando o haciendo el tonto (o el senderista pateando las piedras que encuentra en su camino o arrastrando los pies) pero eso es un tema más de educación, civismo y/o coeficiente intelectual que de física o edafología.

 

«MOLESTÁIS Y ESPANTÁIS A LA FAUNA Y ARRASÁIS LA VEGETACIÓN.»

Entendemos que para arrasar la vegetación hay que salir de la senda y pedalear campo a través. No nos enrollaremos, simplemente prueba a hacerlo, en la mayoría de zonas no serás capaz de avanzar ni 5 metros. Las bicicletas circulan por los caminos, NO van campo a través.

En cuanto a las molestias a la fauna estamos seguros de que es cierto al 100%. Cuando un conejo, un ciervo, un ratón o una urraca percibe que alguien se acerca, por instinto de supervivencia saldrá corriendo y se pondrá a salvo, eso sí, lo hará tanto si quien se acerca es un ciclista, un senderista, un caballista o el mismísimo conceller de medioambiente a la pata coja.

En un parque natural que ademas es zona ZEPA, Ramsar e integrante de la Red Natura 2000 se puede cazar e ir campo a través pero no se pude ir en bicicleta por senderos. ¿Lógico verdad?

Otra cosa es que se nos acuse de algo que no hacemos, como pudiera ser perseguir a la fauna porque nos apetece, maltratarla o disparar perdigones (¡ah, no, eso no lo hacemos nosotros!). Por ahí si que no pasamos.

Por supuesto entendemos que habrá zonas especialmente sensibles porque exista vegetación endémica, fauna en periodo de cría… por supuesto que entendemos que se restrinja o prohíba el acceso pero no solo a los ciclistas, sino a todo el mundo, si hay que conservar hay que conservar pero no vayamos con falacias ni culpas infundadas achacando a los ciclistas esas molestias.

 

«SOIS UN PELIGRO PARA LOS SENDERISTAS».

En alguna ocasión hemos llegado a oír que somos un peligro para los senderistas porque podemos atropellarlos.

“Per l’amor de deu” que dicen en mi pueblo. Soy senderista y ciclista de montaña desde hace años y años y os puedo asegurar que jamás me ha atropellado un ciclista como senderista ni he atropellado yo a ningún senderista como ciclista.

El 99% de los ciclistas son amantes de la naturaleza, también senderistas y se comportan de forma cívica, aminorando la velocidad al cruzarnos con otros usuarios, cediendo el paso y manteniendo una actitud cordial.

Está claro que siempre habrá incivilizados como puede ocurrir en cualquier parte pero no por ello se debe juzgar a todo un colectivo. ¿Acaso prohibimos viajar en coche por carretera porque haya una minoría de descerebrados que van a 180 Km/h, han bebido alcohol o se saltan algún semáforo?

De todas formas a quines defienden esta teoría absurda les animaría a defender ese argumento simplemente con un registro de denunicas de senderistas a ciclistas por atropello.

 

Desde aquí queremos pedir que se adopte una posición objetiva y QUE SE DEJE DE PRESIONAR AL COLECTIVO CICLISTA

En los últimos meses hemos ido viendo como desde determinados colectivos en la gran mayoría de veces mal llamados en unos casos “ecologistas” y en otros “senderistas” se ejerce una presión interesada, incluso promoviendo noticias sesgadas en diarios para intentar sacar al colectivo ciclista de los senderos.

Por supuesto siempre se habla de erosión, degradación y molestias a fauna y flora pero en ningún caso se presenta ningún informe serio que avalen dichas afirmaciones.

Estamos hablando de ciertos grupos muy “radicalizados” que acaban pensando erróneamente que la montaña les pertenece y que son los únicos capaces de cuidarla y asegurar su futuro.

Por supuesto, insistimos en que nuestra convivencia es fantástica con la gran mayoría de senderistas y amantes de la naturaleza, con los que compartimos los caminos con total cordialidad.

 

QUE SE HAGA POLÍTICA DE VERDAD, SIN CEDER A PRESIONES

Por ejemplo, en Valencia, ahora mismo nos encontramos en proceso de renovación de la legislación de los parques naturales de la Comunitat  Valenciana que ha comenzado por el del Turia, cuyo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) se encuentra en estos momentos en trámite de exposición pública después de meses en proceso de redacción y en el que tras años de conversaciones y acuerdos con IMBA, a última hora y sin mediar razón, se ha decidido volver atrás unilateralmente para  anular el texto previamente aceptado el nuevo texto que permitía y legalizaba el uso de las sendas a los ciclistas.

También es necesario mencionar que no todo es NO, desde muchas corporaciones locales se nos apoya y entiende al tiempo que ven al ciclismo de montaña como una oportunidad de dinamización del territorio fijándose en ejemplos como Zona Zero o Enduroland.

 

QUE SE OPTE POR REGULAR Y MANTENER

Regular

Desde aquí siempre abogamos por la NO prohibición.

Está claro que prohibir es el camino fácil pero es mucho más sensato regular.

Por supuesto que aceptamos limitaciones y prohibiciones puntuales en determinadas sendas, siempre que estén razonadas y justificadas que todos seremos capaces de entender y respetar.

Por supuesto que aceptaríamos las sanciones si nos saltamos esas limitaciones razonables. Como en cualquier orden de la vida debe haber unas reglas sensatas y proporcionales y quien se las salte debe ser como mínimo advertido y si corresponde sancionado.

Si vamos campo a través, si realizamos una conducción temeraria, si actuamos mal aceptamos ser sancionados, lo que no podemos aceptar es que se nos niegue el disfrute de la naturaleza de forma respetuosa sin motivo alguno y menos todavía cuando no existe ningún informe serio e independiente que avale las razones por las que nos prohíbe el paso por sendas.

Así SI

Mantener

Las sendas y caminos están en constante degradación, el paso de todos, y especialmente los fenómenos meteorológicos hacen que sea necesario cuidar de ellas no solo  haciendo un uso responsable por parte de los transeúntes sino dedicando recursos al mantenimiento de los mismos, mantenimiento que incluso en ocasiones llegamos a hacer los ciclistas de montaña de manera casi furtiva retirando árboles caídos, reparando surcos provocados por el agua, cerrando atajos que ha creado algún super-atleta con el fin de mejorar sus tiempos, retirando basura y desperdicios… y que debería ser una tarea asumida por las administraciones con el fin de preservar  los caminos y prestar un servicio a los ciudadanos que desean hacer uso de ellos, ya sea a pie o en bicicleta.

Basura recogida en una pequeña ruta. Aquí están representados todos los coletivos (senderistas, ciclistas, cazadores, runners…)

CONCLUSIÓN

No pretendemos que nuestra demanda de poder circular en bicicleta por los parques naturales se entienda como un ataque al resto de colectivos, ni mucho menos.

Tan sólo pedimos que se nos equipare a ellos y pedimos una regulación por parte de técnicos y políticos que permita que todos podamos disfrutar de nuestros espacios naturales como nos venga en gana pero siempre desde el respecto, las buenas prácticas y la sostenibilidad tan en boca de todos hoy en día.

Os aseguramos que los ciclistas de montaña, al menos la gran mayoría, somos amantes de la naturaleza como el que más y tan solo pretendemos disfrutar de ella uniéndola a nuestra otra pasión: dar pedales sin el agobio de sentirnos delincuentes.

Animamos a administración y técnicos a replantear su postura de férrea prohibición, dándonos la oportunidad de disfrutar de un bien común como es la naturaleza y sus senderos y caminos de una forma razonada, regulando los aforos, limitando aquellos caminos que de manera estacional o permanente no puedan ser transitados pero siempre desde la igualdad y sin discriminar al colectivo ciclista.

Prohibir es la forma más fácil de salir del paso, pero esperamos que estéis a la altura, asumáis vuestra responsabilidad y demostréis vuestra capacidad de trabajo y buen hacer como en muchos otros países de nuestro entorno donde es inconcebible que no se puede ir en bicicleta por sendas en un parque natural.

Además, la BTT sin sendas no sería BTT, le quitareis la esencia a este fantástico deporte.

 

 

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